Mi nombre es Cintia París y tomo decisiones desde los tres años

Sí, claro que soy tauro, tengo los pies bien puestos en la tierra y soy cabezona hasta la médula. Heredé la máquina de escribir de mi abuelo y desde entonces el ruido de las teclas se traspasó a todo lo que hago.

Decidí ser periodista porque me encanta contar y escuchar historias. De pequeña me quedaba despierta hasta las tantas prendada del programa de radio «Hablar por hablar» y no sabes qué emoción. A pesar de empezar bien pronto a ser una fanática de la comunicación, comenzaron a pagarme por ello con 22 años y, desde entonces, me especialicé en comunicación digital (aunque sigo recurriendo al papel siempre que puedo).

Fui responsable de prensa, fotoperiodista, gestora de redes sociales, técnica de comunicación y marketing, creadora de contenido web y hasta cajera en un supermercado. Y aquí llega la parte buena donde entenderás todo: también fui auxiliar veterinaria. ¡Mírame en las fotos tan contenta!

Durante dos años formé parte de un equipo veterinario donde pude conocer de primera mano las necesidades urgentes del sector: falta de reconocimiento de la profesión, una mala comunicación sobre lo que hacen realmente dentro de su trabajo, las carencias a las que se ven sometidos a nivel profesional, etc.

Además, también trabajé para marcas de productos de bienestar animal y fui una parte activa de una protectora durante siete años. Parezco la Barbie con tantos trabajos pero soy una Bratz, lo siento.

En definitiva, como te decía al principio soy cabezona hasta la médula y es que si algo me gusta voy a por ello. Por eso no dejo de formarme, de surfear olas y de adaptarme a los cambios aunque me cueste.Jamás me verás sin anillos porque nunca se me caen y ese es mi punto fuerte. Persisto, insisto y lucho por lo que creo.

Mi nombre es Cintia París y tomo decisiones desde los tres años

Sí, claro que soy tauro, tengo los pies bien puestos en la tierra y soy cabezona hasta la médula. Heredé la máquina de escribir de mi abuelo y desde entonces el ruido de las teclas se traspasó a todo lo que hago.

Decidí ser periodista porque me encanta contar y escuchar historias. De pequeña me quedaba despierta hasta las tantas prendada del programa de radio «Hablar por hablar» y no sabes qué emoción.

A pesar de empezar bien pronto a ser una fanática de la comunicación, comenzaron a pagarme por ello con 22 años y, desde entonces, me especialicé en comunicación digital (aunque sigo recurriendo al papel siempre que puedo).

Fui responsable de prensa, fotoperiodista, gestora de redes sociales, técnica de comunicación y marketing, creadora de contenido web y hasta cajera en un supermercado.

Y aquí llega la parte buena donde entenderás todo: también fui auxiliar veterinaria. ¡Mírame en las fotos tan contenta!

Durante dos años formé parte de un equipo veterinario donde pude conocer de primera mano las necesidades urgentes del sector: falta de reconocimiento de la profesión, una mala comunicación sobre lo que hacen realmente dentro de su trabajo, las carencias a las que se ven sometidos a nivel profesional, etc.

Además, también trabajé para marcas de productos de bienestar animal y fui una parte activa de una protectora durante siete años. Parezco la Barbie con tantos trabajos pero soy una Bratz, lo siento.

En definitiva, como te decía al principio soy cabezona hasta la médula y es que si algo me gusta voy a por ello. Por eso no dejo de formarme, de surfear olas y de adaptarme a los cambios aunque me cueste.

Jamás me verás sin anillos porque nunca se me caen y ese es mi punto fuerte. Persisto, insisto y lucho por lo que creo.

¿Por qué Rabuda?

Pues porque estaba cansada de ver que las cosas se hacían mal y, aún por encima, la gente pagaba por ello.

Te voy a contar un secreto pero que no salga de aquí: acabé en un sitio que me abrió los ojos. Allí no paraba de hacer contenido para páginas web y redes sociales sin ningún tipo de mimo, sentido ni coherencia. Todos los días tenía que hablar con clientes que querían que realmente su negocio funcionase y para mí era frustrante no poder hacerlo de la mejor manera posible.

Falta de tiempo, trabajo en masa, textos repetitivos y sin ningún tipo de estrategia. Me cansé. Aunque el afán de emprender siempre estuvo en mí, aquella gota no me colmó, me desbordó y me ahogó. Así que cogí las riendas y aquí estamos, tú y yo, ¡quién nos lo diría!

Rabuda significa poder realizar mi trabajo como yo quiero: con amor, con ilusión y con conocimientos reales.

The big boss

Si pensabas que estaba sola en esto te equivocabas. Este es Michifú Pelusa, mi compañero de aventuras desde hace 15 años y socio cofundador de Rabuda. Lo adopté cuando todavía estaba en el instituto y desde ese día mi vida comenzó a ser mucho más bonita. Él y mi gata Hayley Pelusa son mis dos grandes amores y, aunque ella ya no está, él sigue al pie del cañón.

No te dejes llevar por su edad, si piensas que es un gato tranquilo eso es porque todavía no lo viste echándome la bronca por todo, ¡y menos mal!

Tenerlo en plantilla es carísimo, el tío no se conforma con poco, ¿pero quién somos nosotras para decirle que no?

Se cuela en todas y cada una de mis reuniones así que cuando tú y yo tengamos videollamada no te preocupes porque Michi estará supervisando. Él es el motor, la parte de equilibrio, mi compañero más fiel y el que me inspira en muchos de los caminos que escojo.

Tanto Michi como yo queremos que formes parte de esta familia, ¿te unes?

The big boss

Si pensabas que estaba sola en esto te equivocabas. Este es Michifú Pelusa, mi compañero de aventuras desde hace 15 años y socio cofundador de Rabuda. Lo adopté cuando todavía estaba en el instituto y desde ese día mi vida comenzó a ser mucho más bonita. Él y mi gata Hayley Pelusa son mis dos grandes amores y, aunque ella ya no está, él sigue al pie del cañón.

No te dejes llevar por su edad, si piensas que es un gato tranquilo eso es porque todavía no lo viste echándome la bronca por todo, ¡y menos mal!

Tenerlo en plantilla es carísimo, el tío no se conforma con poco, ¡pero quién somos nosotras para decirle que no?

Se cuela en todas y cada una de mis reuniones así que cuando tú y yo tengamos videollamada no te preocupes porque Michi estará supervisando. Él es el motor, la parte de equilibrio, mi compañero más fiel y el que me inspira en muchos de los caminos que escojo.

Tanto Michi como yo queremos que formes parte de esta familia, ¿te unes?

Quiero que Rabuda sea tu hogar

Cuando me imaginé siendo freelance de comunicación digital siempre lo hice imaginando una casa, un sitio donde todos mis clientes pudiesen descansar y delegar esa parte de su trabajo que les da pereza o para el que no tienen tiempo ni ganas.

Por ello, Rabuda abre sus puertas para ti, para que te sientes en un sofá bien mullido y te despreocupes. Siempre seré honesta contigo, no voy a prometerte imposibles, te diré lo que hay y lo que podemos hacer con lo que tenemos (te aseguro que será mucho más de lo que te imaginaste).

Una de las mayores prioridades para mí es que nos entendamos, por eso, mi principal objetivo es hablarte en tu idioma, no voy a ahogarte en palabras técnicas. ¿Qué sentido tendría dedicarme a la comunicación y que no me entiendas?

No hay dos proyectos iguales, así que aunque te dediques al sector veterinario o a cualquier otro ámbito, lo acogeré como el primero: con ilusión, empatía y muchas ganas de dedicarle mi tiempo y poner en práctica todos mis conocimientos.

Quiero que Rabuda sea tu hogar

Cuando me imaginé siendo freelance de comunicación digital siempre lo hice imaginando una casa, un sitio donde todos mis clientes pudiesen descansar y delegar esa parte de su trabajo que les da pereza o para el que no tienen tiempo ni ganas.

Por ello, Rabuda abre sus puertas para ti, para que te sientes en un sofá bien mullido y te despreocupes. Siempre seré honesta contigo, no voy a prometerte imposibles, te diré lo que hay y lo que podemos hacer con lo que tenemos (te aseguro que será mucho más de lo que te imaginaste).

Una de las mayores prioridades para mí es que nos entendamos, por eso, mi principal objetivo es hablarte en tu idioma, no voy a ahogarte en palabras técnicas. ¿Qué sentido tendría dedicarme a la comunicación y que no me entiendas?

No hay dos proyectos iguales, así que aunque te dediques al sector veterinario o a cualquier otro ámbito, lo acogeré como el primero: con ilusión, empatía y muchas ganas de dedicarle mi tiempo y poner en práctica todos mis conocimientos.

¿Crees que podemos hacer algo bonito juntas?

¿Necesitas ayuda o prefieres que siga durmiendo? 😴